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Dolor pélvico crónico

Causas, sintomatología, diagnóstico y tratamiento

13/03/2018
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Clasificado en: Mujer
Escrito por:
Alba Moya Cobo
Matrona. Fisioterapeuta. Clínica fisioterapia Saavedra

El dolor pélvico crónico, DPC, podemos definirlo como el síndrome caracterizado por la presencia de dolor en la región pélvica (es decir, abdomen inferior, entre las caderas y por debajo del ombligo) que se prolonga durante al menos seis meses, ya sea de forma continua o intermitente.

 

Es un problema importante tanto por su frecuencia como por su morbilidad. Afecta tanto a hombres como a mujeres, si bien estas últimas son las más aquejadas; y aunque la multicausalidad del DPC dificulta establecer su prevalencia, se estima que un 25% de las mujeres en edad reproductiva sufren de DPC en distintos niveles de afectación. En un reciente estudio de prevalencia llevado a cabo en la provincia de Málaga, las autoras sitúan la prevalencia de DPC en un 22,8%.

CAUSAS

Las causas del dolor pélvico son muy diversas, destacando, según su origen, las ginecológicas, urológicas, anorrectales, musculoesqueléticas y neurológicas. Además poseen una estrecha relación con alteraciones cognitivas, conductuales, sexuales y emocionales negativas. Todos estos aspectos no solo dificultan su diagnóstico y posterior abordaje terapéutico, sino que invitan a considerar el DPC como una entidad clínica multidisciplinar y multifactorial.

Dolor pélvico crónico en mujeres

 

En muchos casos no se identifica la causa que origina el dolor y esto conduce a quienes lo padecen a un auténtico peregrinaje, de unos especialistas a otros, retrasando el diagnóstico y el tratamiento.

SINTOMATOLOGÍA

Los síntomas del dolor pélvico varían de una mujer a otra. Puede ser tan intenso que interfiera con las actividades cotidianas como ir a trabajar, hacer ejercicio o tener relaciones sexuales.

Las mujeres describen el dolor pélvico de muchas maneras. El dolor pélvico puede ser constante o intermitente. Puede ser un dolor agudo y punzante que se siente en un punto específico o un dolor sordo que se disemina. Algunas mujeres solo tienen dolor durante los períodos menstruales. Otras sienten dolor cuando necesitan ir al baño o cuando levantan un objeto pesado. Algunas mujeres tienen dolor en la vulva (genitales externos), lo que se conoce como vulvodinia, durante las relaciones sexuales o al insertar un tampón.

Una de las singularidades del dolor pélvico crónico es que la causa que lo originó (por ejemplo, una infección) puede haber desaparecido y, sin embargo, las estructuras pélvicas o intrapélvicas (músculos, ligamentos, articulaciones, etc.) estar afectadas y ser responsables de la cronificación y exacerbación de los síntomas.

A su vez, la cronicidad del dolor o el origen del problema puede producir disfunciones a nivel del sistema nervioso central haciéndolo más sensible a los estímulos.

DIAGNÓSTICO

Para determinar la causa del dolor de una mujer, el profesional de la salud:

Hará preguntas sobre el dolor y la historia clínica de la mujer. La forma en que una mujer describe su dolor puede ayudar al profesional de la salud a determinar de qué tipo de dolor se trata y cuál podría ser la causa.

Le realizará un examen físico. El profesional examinará el abdomen, la pelvis, los órganos, los músculos y los tejidos en la región pélvica para detectar cualquier sensibilidad excesiva al contacto u otras anormalidades que sugieran un trastorno del dolor.

La información que el médico obtenga a partir de las preguntas y el examen físico le ayudará a decidir si es necesario realizar pruebas o procedimientos adicionales para ayudar a diagnosticar la causa del dolor pélvico. Entre las pruebas que suelen realizarse destaca la ecografía pélvica, preferiblemente mediante sonda vaginal en el caso de la mujer; la laparoscopia, con la que se obtiene un examen directo de la pelvis, y, en ocasiones, la resonancia magnética.

En la mayoría de los casos se muestra necesario un abordaje multidisciplinar.

TRATAMIENTO

El abordaje terapéutico del DPC se enfoca tanto a partir del tratamiento del dolor pélvico crónico en sí mismo, como a partir del tratamiento de enfermedades o trastornos que pueden ser causa o contribuir al DPC. Estos 2 enfoques no son mutuamente excluyentes y, en muchos casos, los mejores resultados se logran mediante la combinación de ambos. Los tratamientos podrían clasificarse en farmacológico, psicológico, quirúrgico y fisioterapéutico, este último de reciente incorporación. La existencia de una gran variedad de modalidades terapéuticas es reflejo de la limitada eficacia de estas, ya que en la mayoría de los casos los resultados no son totalmente satisfactorios, siendo a menudo necesario la combinación o el uso alternativo de varias de ellas.

Fisioterapia como tratamiento del dolor pélvico crónico

 

La fisioterapia del suelo pélvico se presenta como una alternativa más en el tratamiento del síndrome del dolor pélvico crónico, cuyo objetivo consiste en la desensibilización y normalización de los tejidos implicados en todo el proceso inflamatorio que conlleva el dolor.

La fisioterapia ofrece diversas actuaciones que pueden mejorar tanto la sintomatología como la calidad de vida de las personas que sufren DPC, además de facilitarles estrategias para que gestionen su dolor de manera más eficaz.